* Las desaparecidas y la violencia de género, los temas sociales que llegaron al festival

 

* El maratón musical fue el punto de inicio de “un nuevo ciclo” para Los Bunkers

 

* La multitud cantó “Cielito Lindo” al ritmo de la Tokyo Ska Paradise Orchcestra

 

Codo a codo, hombro a hombro, miles ocuparon el espacio frente al escenario principal del Festival Vive Latino la tarde del domingo 19 de marzo para reencontrarse con dos bandas que tenían más de un lustro sin pisar tierra azteca. Ni el sol que aún iluminaba intensamente el recinto, ni los empujones hicieron mella en una multitud que logró desarticular con rapidez las descalificaciones de quienes, en el último minuto, buscaban acercarse más a la tarima, en un espacio en el que el único movimiento posible era elevarse sobre las puntas de los pies.

La espera por más de dos horas en el proscenio Indio fue, primero, para recibir de vuelta a Los Bunkers, banda chilena que se despidió en ese mismo sitio hace 9 años para tomar un descanso “indefinido”, y que culminó este fin de semana ante una audiencia que, sedienta de sus éxitos en vivo, aguantó el ímpetu de algunos empujando en diversas direcciones con la idea de “estar hasta adelante”, generando olas en esa mar humana minutos antes del inicio del show. “Bienvenidos Bunkers. Gracias por la música” se leía en algunas mantas agitadas al pie de la valla que separó el proscenio de la audiencia.

Tras ellos, Red Hot Chili Peppers volvió a colmar la pista, pero también atiborró las gradas del Foro Sol. La expectativa por ver a los de California era alta, pues habían pasado seis años desde su última actuación en la Gran Tenochtitlán.”Mexico is with you” fue la leyenda plasmada en una bandera mexicana agitada entre la multitud que, por segunda ocasión, se apretujó lo más cerca que pudo al entarimado, mientras Flea y John Frusciante calentaban motores en una especie de duelo musical, entre bajo y guitarra, que no hizo más que elevar la adrenalina de los miles, que estallaron en gritos de júbilo y saltos con Around The World, lo que cimbró al inmueble hasta sus cimientos.

Durante esta edición del festival, varios fueron los reencuentros que se dieron entre grupos -esperados con ansias desde mucho tiempo atrás- y sus seguidores. Tal fue el caso de Austin TV, banda que volvió a los escenarios el sábado 18 de marzo después de casi una década, ocasión que ameritó que algunos de sus fans acudieran vestidos de gala, en honor al Hombre Hoja, al festín. Asimismo, fue celebrada con una ovación la vuelta de Café Tacvba a un recinto que ha abarrotado en varias ocasiones -esta no fue la excepción-, donde los miles pudieron brincar y bailar “a sus anchas”.

El Vive Latino no es ajeno a su entorno, por lo que, como en años anteriores, las tarimas dieron espacio a la protesta y la denuncia social. En ese sentido, Lila Downs, desde el escenario Escena Indio, dedicó la primera pieza de su debut en el maratón musical a las mujeres “desaparecidas” y también, antes de interpretar Perro Negro, denunció que fue víctima de censura en su natal Oaxaca, donde no se le permitió tocar por seis años tras la publicación de ese tema.

Ese mismo día, horas antes, otra música oaxaqueña, la saxofonista María Elena Ríos, víctima de intento de feminicidio y sobreviviente a un ataque con ácido, subió al escenario como parte de los llamados Momentos Indio, al lado de Ceci Bastida y Denise Gutiérrez, para interpretar Pobre de Ti, original de Tijuana No, actuación a la que, al final se unieron Mathilde Sobrino, María Barracuda y Niña Dios, quienes encendieron bengalas de humo morado, color utilizado en las protestas contra la violencia de género, a modo de manifestación.

 

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La fiesta inició con el ánimo a tope pese a la lluvia desde las primeras horas del arranque de la vigésima tercera edición del maratón musical el sábado. Las capas de plástico de colores empleadas para cubrirse de la lluvia, sin mucho éxito, saltaban frente al escenario Indio al ritmo del ska cortesía de Los Estrambóticos, quienes interpretaron canciones como Camino a ninguna parte, La Cerveza y el Dolor y, por supuesto, Peter Punk. Y la celebración no menguó hasta las casi 2:00 horas del domingo, cuando Miranda!, en el escenario Escena Indio, y Carín León, en el Claro Música, bajaron el telón.

Horas antes del cierre, las luces sobre el escenario principal del Vive para recrear una atmósfera casi íntima -si eso se puede en un recinto en el que la mayoría de las 80 mil almas que convocó la primera jornada se arremolinaron sobre la pista- dieron la bienvenida a aquellos que buscaban degustar unas dosis de café, del Café Tacvba, que elevó la adrenalina, y las voces, allende los confines desde el primer acorde de María, el clásico con el que arrancó el recital.

“¡Muchachas, muchaaaachos!, ¡Qué alegría!, ¡Qué alegría estar una vez más aquí en el Vive Latino! ¿Están rockeando duro? Deseamos que se la pasen chingón. Me voy a ir rápido porque tenemos poquito tiempo y queremos tocar más canciones”, dijo Rubén Albarrán antes de iniciar con El Ciclón, tras del cual aparecieron Las Flores, acompañadas de los brazos en alto de la audiencia, lo que sirvió de preparación para celebrar a tope la presencia de La Chica Banda, que provocó un rugido de la multitud “¡oe, oe, oe, oe, Café, Café!” e hizo trepidar al Foro Sol.

A modo de respiro, llegaron la Muerte Chiquita y El Futuro Es Hoy, en el que el cuarteto oriundo de Ciudad Satélite estuvo acompañado de los músicos Bronces de Oaxaca. Acompañada desde un inicio por músicos de orquesta, la banda arrancó la segunda parte de su show con El Aparato y prosiguió con El Espacio, Mediodía, Las Batallas/ Rarotonga, que volvió a remecer a la Magdalena Mixhuca, para estar a tono con La Chilanga Banda que dio paso a Volver a Comenzar, un fragmento de su material más reciente: Un Segundo MTV Unplugged.

Otro respiro con Eres, en el que los miles sumaron su voz a la de ‘Meme y que culminó con el famoso llamado multitudinario “paparapapa eu eu, paparapapa eu eu, paparapapa eu eu, paparapapa eu eu,”, lo que desató la respuesta de Rubén: “cantan muy bonito muchachos, nomás que no le atinaron al tono”-, sin embargo, fue la llave para abrir la pista para El Baile y El Salón y cerrar la fiesta con Ojalá Que Llueva Café, original de Juan Luis Guerra y 4:40.

 

Antes, de igual forma, miles fueron quienes acudieron a la cita con la méxico-estadounidense Lila Downs, quien de inmediato interpretó –“por todas las desaparecidas”- Dignificada, un tema en el que la imagen de la defensora de Derechos Humanos Digna Ochoa apareció en las pantallas; a la que siguió La Campanera, antes de la cual envió “un saludo a toda Latinoamérica, porque de ahí somos todos. Y en especial para Colombia y Pa’l Norte, por allá, tierra regiomontana”, con la que puso a bailar al escenario Escena Indio. Y sin mucho tiempo para recobrar el aliento soltó Viene la muerte echando rasero, tras la cual la multitud le respondió “¡Lila!, ¡Lila!, ¡Lila!”

Horas más tarde, la cantante expresó que considera “que tenemos que seguir insistiendo en contra de la violencia (de género), porque es algo que sigue empeorando y creo que no debemos de dejar de componer más canciones sobre el tema hasta que convenzamos a mucha, mucha gente más de la importancia del respeto, de la vida y del derecho de la dignidad de la mujer.

 

Los ánimos se elevaron con la presencia de Rubén Albarrán – el primero de sus invitados- con quien cantó Perro Negro, “con esta canción nos censuraron 6 años en mi tierra”, dijo ella; quien continuó con su versión de La Cucaracha, seguida de Clandestino -original de Manu Chao– y que unió a las miles de almas en una sola voz: “me dicen clandestino, yo soy el quiebra ley”, en la que mencionó no sólo a los originarios de diversos países latinoamericanos, sino de las entidades mexicanas.

El espectáculo prosiguió con Mezcal, Zapata se queda -en la que recordó a Celso Piña, cuyo “espíritu nos acompaña”- así como La Cumbia del Mole -junto a La Bruja de Texcoco, su segundo invitado- para cerrar con Cariñito.

Después de su presentación, la cantante felicitó a los organizadores del festival “por ser más inclusivos en esta edición” pues, expresó, que llevaba casi los mismos años que tiene el encuentro buscando tocar en él, un espacio, consideró, al que se pueden seguir llevando los temas sociales y políticos a las nuevas generaciones, “lo que atrae a muchos artistas y también al público. Esa honestidad y ese valor”, por lo que se dijo “contenta de poder cantar canciones que también compuse hace cerca de 15, 20 años, que hablan sobre cosas que pasan en nuestro país y también, desde mi perspectiva como mujer, yo creo que eso hace que me sienta pues escuchada”. Además, de tener un público que ha estado muy emocionado y que aprecia la música que estamos haciendo.”

Lila Downs - Vive Latino 2023

Lila Downs en el Vive Latino. Foto Lulú Urdapilleta / cortesía Ocesa

 

En medio de ambos shows, León Larregui también se reencontró con sus seguidores en el festival, donde promovió su más reciente material Prismarama, del que interpretó Su Majestad La Eternidad -el tema electrónico con el que arrancó su actuación, Chromocosmic Avenue y Amantes.

“Bellísima gente, amigos y fans. Estoy muy contento, después de 7 años, de poder cantar esta canción”, dijo previo a presentar Carmín, ante un atiborrado escenario Escena Indio, donde arrancó gritos de euforia entre las presentes, a quienes deleito con Aurora Boreal y Souvenir. “Que delicia tocar estas canciones enfrente de ustedes y verlos disfrutarlas”, expresó a modo de introducción de Mar, a la que siguieron Como Tu (Magic Music Box) -que dedicó a “Clarita”-, entre otras.

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El ska, cortesía de la Tokyo Ska Paradise Orchestra, fue de los primeros ritmos que puso a bailar a la multitud que convocó al escenario principal del Foro Sol el domingo. El cover de One Step Beyond… -original de los británicos Madness hizo estallar en júbilo a más de uno, en tanto que una versión instrumental de Cielito Lindo hizo cantar al respetable y cuyo epílogo fue al grito de “¡Viva México, cabrones!” de parte de la banda japonesa, que volvió a los escenarios del encuentro musical después de 12 años, lo que calificó -en conferencia de prensa posterior- como “un honor” al recordar que su debut en tierra azteca fue justo en el Vive Latino. “Esa vez (2011) había pasado un terremoto en Japón y para nosotros recibir ese cariño, esa alegría, esa emoción es todo (y) fue la razón por la que decidimos venir más seguido a México”, agregaron.

En su actuación en esta vigésima tercera edición del encuentro musical, en la que recibieron un Dr. Simi, incluyeron Mekureta Orangeen la que la banda tuvo como artista invitado al cantante nipón Hanaregumi y la cual terminó con el ánimo a tope. “¡Aplaudan, aplaudan!”, gritó uno de sus integrantes y no solo obtuvo aplausos, pues un coro multitudinario respondió: “¡oe, oe, oe, oe, Tokyo, Tokyo!”-, Reminiscence Of Lilac, Suikinkutsu y cerraron su actuación con Paradise Has No Border.

 

Más tarde, en el encuentro con medios, la banda, que está a punto de cumplir 35 años de trayectoria- destacó que la primera vez que vinieron a México “fue un shock ver cómo son los fans, cómo nos recibieron. Sabíamos que teníamos (seguidores), pero no teníamos la noción real de cuántos y qué tan prendidos eran. Esa es una de las razones por las cuales seguimos viniendo. No hay otra manera de decirlo: ‘ustedes nos prenden mucho’.”

Un día después de su actuación en la Magdalena Mixhuca, el numeroso grupo recibió un reconocimiento de parte del embajador de Japón en México, Fukushima Noriteru, “por su sobresaliente contribución a la promoción de la amistad” entre ambos países “a través de su larga trayectoria”.

 

Esa tarde, con la adrenalina in crescendo, el festival cobró vida entre los diversos escenarios, preparando la bienvenida a Los Bunkers, con una multitud que, se dio cita desde temprano frente al escenario Indio y aguantó estoica el calor y los empujones, que pronto derivaron en saltos cuando el quinteto oriundo de Concepción apareció sobre el entarimado y arrancó con Miéntele, seguida de No Me Hables de Sufrir -que dio pie a coro de miles-.

“¡Muy buenas tardes México! Estamos muy contentos de estar nuevamente aquí con ustedes, en este escenario tan especial para nosotros, el Vive Latino, donde tocamos por primera vez en México hace muchos años atrás. También donde hicimos nuestro último show antes de descansar. Y volver, donde nos vamos a reencontrar hoy. Esto es una fiesta”, dijo Álvaro López, vocalista del grupo antes de cantar Una Nube Cuelga Sobre Mí -que provocó gritos de entusiasmo a su inició y el cántico de “¡Oe, oe, oe, oe, Bunkers, Bunkers! al final”-.

Los Bunkers declararon, en un encuentro con medios un día previo a su presentación en el maratón musical, que el Vive “es un lugar muy especial. Para nosotros es bonita la situación que estamos viviendo porque nos estamos reencontrando con un país que fue nuestra casa muchos años. (El festival) fue el último lugar donde tocamos antes de parar, (fue) el primer lugar donde tocamos en México en 2006; o sea que el Vive Latino siempre ha sido una especie de bisagra en nuestra historia. Siempre ha marcado como ciertos giros que ha tenido nuestra historia como grupo, así que estamos muy contentos de que sea aquí el lugar donde nos vamos a estar presentando por primera vez después de tanto tiempo”.

En ese sentido, el grupo, también integrado por Gonzalo López -bajo-, Mauricio y Francisco Durán -guitarras- y Mauricio Basualto -batería-, aprovechó su regreso a la gran Tenochtitlán para presentar Rey, “una canción nueva. Esperamos los haga gozar”, seguida de Ahora Que No Estás -en la que el vocalista invitó a la abarrotada pista a seguir el ritmo con las palmas-.

“Estamos muy felices de estar frente a ustedes de nuevo después de tanto tiempo”, dijo Álvaro a modo de introducción para Nada Nuevo Bajo El Sol, a la que siguió Y volveré -dedicada a su amigo Mario Gutiérrez, ya fallecido-, pieza original del francés Alain Barriére y famosa por la versión (en español) de sus connacionales Los Ángeles Negros. “Estamos seguros que la van a conocer, así que esperamos que canten junto a nosotros”, dijo el vocalista, y la audiencia le correspondió.

Los de Concepción, que tienen “el año y la agenda llena de conciertos”, según compartieron, también presentaron Necio -original de Silvio Rodríguez-, Llueve sobre la Ciudad, Bailando Solo y, para cerrar, Ven Aquí, pieza con la que remecieron al Foro Sol, con lo que dieron un adelanto de lo que les espera a sus fanáticos el 7 de junio, cuando se presenten, por primera vez, en el Auditorio Nacional, donde “vamos a hacer un concierto más largo y vamos a presentar otras canciones nuevas. Es el comienzo de un nuevo ciclo que esperemos que dure lo más posible”, expresaron.

 

Esa noche, los chilenos abandonaron la tarima, pero en la pista, eran más las personas que buscaban ingresar, que las que salían. El anhelo por ver a los Red Hot Chili Peppers estaba en el ambiente y, por más de 40 minutos, la multitud se arremolinó aún más frente al escenario Indio, pero también colmó las gradas. Así, desde todos los rincones del recinto, la audiencia hizo trepidar a la Magdalena Mixhuca desde los primeros acordes de Around The World y lanzó un rugido con Dani California -tras la cual saludó Flea en español: “¡Hola México!”- y Scar Tissue, temas que la banda interpretó con gran derroche de energía.

Los de California prosiguieron con Aquatic Mouth Dance, de su álbum Unlimited Love, lanzado en 2022; seguido de Suck My Kiss y Eddie, una pieza de Return Of The Dream Canteen, su otro disco publicado el año pasado; y Soul to Squeeze, un tema de la banda sonora del filme Coneheads (1993); Reach Out, entonces, sonó el intro de London Calling, de The Clash, como preámbulo a Right On Time y Tippa My Tongue, que el respetable disfrutó con parsimonia, dejándose llevar y aguardando paciente el momento exacto para liberar la adrenalina contenida.

 

El entusiasmo se elevó de nueva cuenta con Californication y se mantuvieron durante la interpretación de Carry Me Home -que se llevó una ovación- y Black Summer, para desembocar en un coro multitudinario en el intro de By The Way y después estallar en saltos al ritmo de funk rock. De pronto, el cuarteto integrado además por Anthony Kiedis, Chad Smith y John Frusciante desapareció de la tarima, pero la audiencia, con la adrenalina a tope, no dejaba de llamarlos. “¡Oe, oe, oe, oe, los Red, los Red!, ¡Oe, oe, oe, oe, los Red, los Red!”, gritaba la mayoría, mientras que algunos lanzaban peticiones “¡Otherside, Otherside!, ¡Otherside, Otherside!”

En medio del clamor, los californianos volvieron para hacerse del último aliento de sus seguidores, quienes no pararon de gritar mientras interpretaban Under The Bridge y se dejaban llevar en un viaje relámpago hasta inicios de la década de los 90 a través de Give It Away, como epílogo a una actuación  trepidante. “¡Los amamos. Sí, los amamos!”, dijo Flea antes de desaparecer en la oscuridad mientras la audiencia se dispersó por las salidas del Foro Sol buscando entre las opciones de grupos que faltaban para cerrar así una edición más de este encuentro musical anual.

 

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