Imagine que es un brontosaurio1, con la cara hundida en la copa de un árbol prehistórico, y que está mascando sus frescas hojas. Sus parientes han reinado en el planeta Tierra durante más de 150 millones de años. Grande y fuerte, usted se siente invencible. 

Pero no lo es.
{mosimage} Avancemos aproximadamente 65 millones de años. Una criatura mucho más pequeña y débil domina ahora la Tierra, con cerebro, en vez de fuerza bruta. El tamaño de su cerebro respecto de su cuerpo es ahora mucho más grande (lo bastante grande como para concebir maneras de rastrear el cosmos en busca de objetos como aquel asteroide colosal que acabo con los de su especie).

Derecha:
Concepto artístico del telescopio Explorador Infrarrojo de Campo Amplio (WISE, en idioma inglés). [Más información]

Aquella criatura diseñó y construyó a WISE, el telescopio Explorador Infrarrojo de Campo Amplio (Wide-field Infrared Survey Explorer, en idioma inglés), para buscar objetos “oscuros” en el espacio, como las estrellas enanas de color marrón, las vastas nubes de polvo y los asteroides que se aproximen a la Tierra. WISE los encuentra detectando el calor que emiten en forma de luz infrarroja, luz que la mayoría de los otros telescopios no pueden detectar.

“Nuestro instrumento está encontrando diariamente [docenas de] asteroides que no se habían detectado antes”, dice Ned Wright, quien es el investigador principal para el WISE y profesor de física en la Universidad de California, en Los Ángeles. “WISE es muy bueno para este tipo de trabajo”. 

La mayoría de los asteroides que el WISE está descubriendo se encuentran en el cinturón principal de asteroides que se halla ubicado entre las órbitas de Marte y Júpiter, pero una fracción de ellos son diferentes —pertenecen al tipo de asteroides que suelen aproximarse a la Tierra y que son capaces de provocar escalofríos a los brontosaurios.

“El WISE lleva en órbita apenas tres meses, pero ya hemos encontrado unos cuantos asteroides que se pueden clasificar como ‘potencialmente peligrosos’, incluyendo a aquel que se observó en 1996 y que luego se extravió, hasta que lo volvimos a observar con el WISE. Para ser nombrado ‘potencialmente peligroso’, la órbita de un asteroide tiene que estar a menos de cinco millones de kilómetros de la órbita de la Tierra. La órbita de uno de los asteroides que descubrimos cruzará la órbita de la Tierra a menos de 1.130.000 kilómetros (700.000 millas) de distancia”.
 

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Arriba: Esta comparación por visión alternada de imágenes muestra por qué las longitudes de onda infrarrojas son tan buenas para cazar asteroides. Es un pequeño campo celeste en la constelación de Tauro, fotografiado en dos ocasiones distintas por el Telescopio Espacial Infrarrojo Spitzer. Las dos imágenes están alineadas correctamente; los objetos se están moviendo porque son asteroides. En longitudes de onda del infrarrojo térmico, la mayoría de los objetos brillantes en el plano del sistema solar son rocas espaciales. [Más información]

El WISE da seguimiento a cada Asteroide Cercano a la Tierra (Near-Earth Object, o NEO, en idioma inglés) que encuentre y que sea potencialmente peligroso. Este proceso lo lleva a cabo cada tres horas, durante un período de hasta 30 horas y, entonces, produce una “pista corta” que predice dónde estará en las siguientes semanas. El equipo de científicos del WISE envía esta información al Centro de Planetas Menores (Minor Planet Center, en idioma inglés), el cual está ubicado en Boston y es patrocinado por la NASA. Ellos publican los datos en una página pública de internet especializada en NEOs, con lo cual los científicos y los astrónomos aficionados pueden entonces continuar dando seguimiento al asteroide.

El asteroide que, se piensa, pudo haber eliminado a los dinosaurios era ciertamente grande (de aproximadamente 10 km ó 6 millas de diámetro). Las posibilidades de q

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