* Estudioso de la ciencia y tecnología de su época, el escritor francés describió objetos increíbles para su tiempo: naves espaciales, submarinos, helicópteros… ¡hasta internet!

 

* Al menos unas 30 obras de su legado han sido llevadas a la pantalla grande

 

* Personajes populares y ficticios han manifestado su devoción por el autor de “La vuelta al mundo en 80” días, como el Doc. Emmet Brown

 

* Imágenes del cine, inspiradas en su obra, viven en la memoria colectiva

 

Por Alejandro Trejo Martínez

“El año de 1866 quedó marcado por un extraño acontecimiento, un fenómeno enigmático e inexplicable que, sin duda, nadie ha olvidado”. Y yo tampoco…

El día que me atreví a tomar el pequeño libro (que se encontraba en un estante, arrinconado por 12 tomos de la Enciclopedia Juvenil Grolier, que en una época lejana vistió libreros familiares) en mis manos, mi mamá dejó claro que si lo tomaba era para leerlo. Recuerdo hacer el ademán de regresarlo a su refugio, pero Rita -esa mujer que guió mi destino como lector- expresó en tono serio que si lo dejaba no iba a poder salir a jugar con mis amigos de la cuadra, que debía empezar a leerlo y, peor aún -siendo un niño de 11 años que sólo quería salir a jugar futbol- debía terminarlo, de lo contrario iba a tener que lavar los trastos por el resto de mi vida.

En ese instante, creí que jamás iba a ser libre y que terminar de leer un libro de alrededor de 500 páginas era un castigo. En mi cabeza rondó el arrepentimiento de haber sido curioso. Sin embargo, la amenaza de la prohibición de salir y la sentencia de lavar los trastos pudieron más contra ese sentimiento de aflicción. Así que esta misma tarde, para poder salir a la calle y revolcarme en la tierra mientras imaginaba que era Jorge Campos debajo de los tres palos de los Pumas, o mejor dicho, entre el espacio de los dos tabiques que delimitaban el área de gol en el barrio, comencé a leer/recorrer las Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino.

Abrí el ejemplar y lo primero que encontré fue un índice, divido en dos partes, con un total de ¡23 capítulos! Ahora sí -pensé- mi vida estaría supeditada a leer un libro por siempre. Empero, por mi deseo de salir a jugar bien valía resignarme a la tarea.

***

Capítulo I. “Un escollo huidizo”…, ¡Puff! Primer problema a la vista. “¿Qué es un escollo?”, pregunté a mi mamá, quien me mandó a revisar el tumba burros (diccionario). ¡Mi vida se venía abajo! Ahora sí era un esclavo de ese libro y leerlo -pensé- me llevaría más allá de 50 años, mientras abría el Pequeño Larousse Ilustrado.

ESCOLLO m. (lat. Scopulus) II Peñasco a flor de agua que no se descubre bien: los escollos del Cantábrico son peligrosos. (sinón. Arrefice, roca, rompiente, encallader.). II  Fig. Peligro, riesgo.

Primer obstáculo resuelto: saber el significado de escollo. Sin embargo, habían pasado 10 minutos desde que leí el título, buscar la palabra y entender que era una roca que sobresalía del agua y que era peligrosa. Esto no pintaba bien. Cadena perpetua era mi nueva sentencia con ese ejemplar de autoría de aquel poeta y dramaturgo francés tan célebre.

En la primera página invertí cerca de dos horas de lectura, pues entre tantas palabras nuevas para mí, los saltos del diccionario al libro y viceversa fueron una constante. Hasta transcribí esa página con las palabras cuyo significado conocía con el objetivo de comprender lo que decía. ¡Dos horas! Empero, sin ser consciente, acaba de iniciar una aventura llena de imaginación, que despertó, al mismo tiempo, un interés y un hábito que me sigue hasta mi actualidad.

Ese día, cuando por fin salí a jugar, los equipos estaban completos y el marcador estaba 4-3, así que sólo me tocó contemplar el resto del partido, hasta que un equipo anotó sus 10 y buena. Todo ello me llevó a pensar que debía ser más rápido para leer y buscar las palabras. No era negocio transcribir una hoja. Así que decidí rayar el libro y sobreponer los nuevos significados de las palabras desconocidas para avanzar y terminar pronto la página, lo que me llevaría estar entre los primeros en ser seleccionados para la cascarita.

Tarde un poco menos. Sólo un poco, pero mi interés iba creciendo y, cuando menos lo creí, ya estaba muy involucrado con la historia, con la vida y hechos del Capitán Nemo, de Ned Land y de su legendaria máquina, el submarino Nautilius.

Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino fue mi iniciación en la lectura. Tardé cerca de un año en terminar la obra. Pero al final, lo que me motivaba a seguir era la curiosidad de saber qué iba a pasar.

***

Dicha obra es una de las muchas creadas por Julio Verne, escritor nacido un 8 de febrero de 1828, quién con su perspicacia, imaginación y visión, fue uno de los precursores y una de las mayores influencias para la literatura de ciencia ficción. Sus Viajes Extraordinarios, una serie de novelas de aventuras, se volvieron muy populares, y es considerado, junto con H. G. Wells, “el padre de la ciencia ficción”

Estudioso de la ciencia y tecnología de su época, Verne describió objetos increíbles para su tiempo -su trabajo devela naves espaciales, muñecos que hablan, armas de destrucción, submarinos, helicópteros, elevadores… ¡hasta internet!-. Con el anhelo de ser un autor de literatura científica, su imaginación para plasmar ideas y su anticipación lógica al redactar, le hicieron un visionario futurista.

Y sus ideas tan innovadoras las podemos disfrutar no solo en su obra -un poco más de 62 novelas que tienen como punta de lanza la serie llamada Viajes Extraordinarios, integrada por Viaje al centro de la Tierra, De la Tierra a la Luna, Veinte mil leguas de viaje submarino, La vuelta al mundo en 80 días, Cinco semanas en Globo, La isla Misteriosa o El Archipiélago en llamas, sino en ¡la pantalla grande!, en donde también tiene seguidores, como el científico Dr Emmett Brown, amigo de Marty McFly en Volver al Futuro, quien lo cita como uno de sus autores favoritos y con ello logra conquistar a la Maestra Clara Clayton, con quien tiene dos hijos, a los que nombró Julio y Verne.

Empero, en el séptimo arte no sólo hay menciones al escritor francés, sino que las ideas innovadoras y futuristas de al menos 30 de sus obras han sido llevadas al cine, y de las cuáles hay imágenes que se han vuelto muy populares, como aquella de la cinta Viaje a la Luna, dirigida por George Méliés en 1902.

 

***

En tiempos más recientes, está la versión cinematográfica de La vuelta al mundo en 80 días (2004), dirigida por Frank Coraci y protagonizada por Jackie Chan, Steve Coogan y Cécile de France, la cual está ambientada en la Inglaterra de finales del siglo XIX y nos presenta al inventor excéntrico Philleas Fogg y su ayudante Jean Passepartout, quienes desean circunnavegar el globo terráqueo en 80 días. Cabe destacar que hay otro largometraje de esta misma obra, pero dirigido por Michael Anderson en 1956, protagonizada por el actor y comediante mexicano Mario Moreno, ‘Cantinflas’.

 

En tanto, Eric Breving dirigió Viaje al centro de la tierra (2008), en la que los roles principales recaen en los actores Brendan Fraser, Josh Hutcherson y Anita Briem, y en cuya adaptación podemos ver al profesor de minerología, Otto Lidenbrock, quien organiza la expedición al centro de nuestro planeta, junto a su sobrino Axel, después de haber descifrado el criptograma que revela la forma de acceder a ella.

 

Por otro lado, La isla misteriosa (2010), dirigida por Mark Sheppard y protagonizada por Gina Holden, Lochlyn Munro, Pruitt Taylor Vince, Susie Abromeit, Mark Sheppard, J.D. Evermore, Edrick Browne, Caleb Michaelson, William Morgan Sheppard, retoma la historia de cinco prisioneros de guerra que escapan en globo aerostático y aterrizan en una isla que parece desierta; sin embargo, conforme pasa el tiempo se darán cuenta que no están solos.

Cabe resaltar que la novela de Verne en la que está inspirada la película fue publicada en un solo volumen en 1875 y forma parte de la trilogía compuesta por Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino y Los hijos del Capitán Grant.

 

Y fue así que Julio Verne, cuyo legado ha sido difícil de catalogar debido a las extraordinarias aventuras que experimentan sus personajes, despertó mi interés por la lectura y que, gracias al condicionamiento impuesto por mi madre, accedí a un mundo de ensueño y fantasía, que como diría el escritor nacido en Nantes, Francia, hace 194 años, “cualquier cosa que un hombre pueda imaginar, otro hombre la puede hacer realidad”.

Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino

Portada de “Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino” de Julio Verne. Imagen tomada de www.amazon.com.mx

 

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