Está
por bajar el telón y estallar los fuegos artificiales en el Foro Sol. Han
pasado ya más de 100 minutos en los que los movimientos de cadera se han
quedado grabados en la pupila, y en los que los poderosos riffs de Keith y
Ronnie han elevado el ánimo de los convidados al ‘contaminado’ Olímpo.


Aun
así, cientos de almas siguen con asombro, a través de las pantallas, lo que
ocurre en el escenario: Mick Jagger se lanza en plena carrera por la pasarela,
desatando la ovación de los 60 mil asistentes, según datos de la promotora Ocesa,
al segundo show de
The Rolling Stones.
“Para la edad que tiene, se mueve como si fuera un jovencito”, exclamó
un fan que ha escuchado a la banda desde finales de los 60. Y su voz no ha sufrido los estragos de los años.


“Vamos
a pasarla poca madre”, gritó Jagger casi a mitad del show a sus fanáticos. Aunque
así fue desde el inicio de un concierto que pronto hizo olvidar los empujones y
contorsiones que padecieron algunos durante su travesía en el Metro para acudir al
encuentro con “
Sus Satánicas Majestades” tras la activación de la
fase uno de contingencia ambiental.


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“Es sólo rock &
roll, pero…”

Los
fuegos pirotécnicos y las primeras notas de “Jumping Jack Flash” (1968) dieron
rienda suelta al rock and roll y blues que los británicos desparramaron a lo
largo de dos horas. Sí, “sólo es rock and roll, pero me gusta (“It’s Only Rock
And Roll” [But I Like It]” (1974), fue la canción que continuó la fiesta.
“Hola. ¡Viva México cabrones!”, soltó Jagger en español, y de la misma forma
que describió el guitarrista Keith Richards en su libro “Live” la puesta en escena de Little Richard -“de
pronto, descubrir aquella manera de trabajarse el escenario era alucinante,
como si por arte de magia hubieras ascendido a los cielos a departir con los
dioses”-, así se sintió el ambiente en el inmueble de la Magdalena Mixhuca.


“Qué
chingón estar de vuelta”, exclamó el frontman de la banda de rock más longeva
de la historia y que está a punto de cumplir 54 años sobre los escenarios (y contando),
tras la interpretación de “Tumbling Dice” -tema escrito durante la estancia del
grupo en Francia tras dejar Inglaterra debido a problemas con el fisco (1972)-.
“Espero que este segundo concierto sea todavía mejor que el primero”, agregó
antes de declararse ‘fuera de control’ (“Out of Control”, 1997):
I was Young || I was foolish || I was angry
|| I was vain || I was charming || I was lucky || tell me how have I changed
;
en la cual su provocativo movimiento de caderas y el desabotonarse la camisa de
inmediato desató los gritos de las féminas.


Como
respuesta, llegó la propuesta desafiante: ‘Pasemos la noche juntos’ (“Spend The
Night Together”, 1967) –
now I need you
more tan ever
, una de sus piezas censuradas en la radio y la televisión, obstáculos
ya superados, pues con casi cinco décadas a cuestas el tema sigue en la memoria
de los fanáticos que, por votación en línea, lo eligieron para ser parte de la
noche, la cual siguió con varios ‘hits’ al hilo “Angie” (1973), “Paint It
Black” (1966) y “Honky Tonk Women” (1969), haciendo uno de los momentos más
intensos del concierto; y entre esas canciones, una declaración de Jagger que
desató la rechifla del respetable: “La próxima semana habrá un gran concierto
aquí mismo. Estoy seguro que les va a encantar. Roger Waters presenta The Wall
con la participación especial de Donald Trump.


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“La
pasamos increíble aquí. Comimos tacos con chapulines, gusanos de maguey, que
buen ambiente hay en México. Siempre se respira aire fresco”, fue la
descripción que hizo Jagger sobre su estancia en la recién estrenada ciudad de
México en medio de la contingencia ambiental -que poco importó a adultos ya
entrados en los 60, otros más jóvenes, adolescentes, padres de familia
acompañados de niños, muchos portadores de gorras, playeras, manos gigantes de
espuma y vasos con el emblemático logo del grupo-; y tras presentar a la banda
y sus músicos invitados, cedió la luz estelar a su “compadre” Keith, quien
agregó: “Es bueno estar de vuelta”.


El
guitarrista, acompañado de Charlie y Ronnie, tocó “You Got The Silver” (1969) y
tras ella una enorme sonrisa se dibujó en su rostro. Felicitó a su esposa la ex
modelo Patti Hansen, quien celebró ese día su cumpleaños número 60, y le dedicó
“Happy”.


Con
mayor soltura que en su primer show, los ‘
Stones’ cimbraron el Foro Sol con “Midnight
Rambler” (1969), pieza que
superó los 13 minutos y en la que Mick se hace de la armónica y saca sus
mejores pasos de baile, brinca; lo mismo balancea la cadera que sube y baja los
hombros; recorre el escenario con incesante energía mientras se desprende de la
chamarra que agita por los aires; levanta los brazos y dirige al multitudinario
coro que tiene enfrente –“Canten conmigo”, pidió- y los 60 mil respondieron con
aplausos y gritos de emoción.


Ronnie, de poco vaivén sobre el entarimado, se lució en la guitarra en esta segunda
noche. Jovial, se sumergió en un duelo con Jagger mientras éste baila y toca la
armónica; y Charlie Watts, desde atrás de su batería, marcó el ritmo exacto. Y
la ovación no se hizo esperar con “Miss You” (1978).


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“México es lo más
chingón”: Mick Jagger

Entonces,
el líder del grupo –el cual llegó a nuestro país por cuarta ocasión y a una
década de su última visita con un espectáculo atiborrado de éxitos que tienen
ya más de 40 años a cuestas-, decretó que el objetivo era “pasarla poca madre”.
“Está bien asesorado”, se escuchó entre los asistentes en la pista, mientras iniciaron las notas de “Gimme Shelter” (1969),
una electrizante interpretación en la que la cantante Sacha Allen lució una
portentosa voz en plena pasarela al lado de Jagger. “¿La están pasando bien?”,
cuestionó el frontman en medio de la interpretación de “Start Me Up”. “¡Qué
noche brutal!”, exclamó y, de pronto, se apagaron las luces.


Entonces,
desde las penumbras, símbolos en un rojo carmesí llenaron las pantallas, el
fuego artificial incendió los monitores, y los alaridos frenéticos resonaron en
sintonía. Envuelto en una capa de plumas rojas apareció el líder de “
Sus Satánicas
Majestades
”:
Please allow me to introduce
myself || I’m a man of wealth and taste…
 
(“Permítanme presentarme, soy un
hombre de mundo y estilo) cantó, desatando la locura, la contorsión hecha
baile.


Así
continuó la presentación de quien, sin decir su nombre, ha estado detrás de algunos
de los eventos más sangrientos de la historia mundial, mientras el coro de “Sympathy
For The Devil” (1968) -“Who, who, who, who”- se elevó al cielo opaco, contaminado,
con olor a azufre por el ozono; pero que no hizo mella en los pulmones para
seguir cantando con “Brown Sugar”. Al final exclamó “¡México es lo más chingón!” y desapareció del
escenario.


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You Can’t Always Get What You Want… ( “No siempre puedes tener lo que quieres…”,
1969) se escuchó con voces corales, que despues se entretejieron con las del líder del
grupo y la de Allen:
But if You try sometimes
|| Well You just might find || You get what you need…


“¡Muchas
gracias señores, señoritas! ¿Están listos?”, gritó Jagger mientras los riffs de
“(I Can’t Get No) Satisfaction” hicieron estallar el Foro Sol, cuya pista pareció palpitar mientras volaban algunos vasos de cartón y poco después los fuegos pirotécnicos se elevaron al cielo. Con ese final, los
Stones’, con más de cinco décadas de carrera a cuestas y en la penúltima parada de su gira América Latina Olé, pues este viernes se
presentarán en un show gratuito en La Habana,
Cuba, dejaron claro que en las
cuestiones del rock and roll, no importa la edad (superan los 70 años, excepto Ronnie), sino la actitud.


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