“Estamos felices de tocar el último show (de la gira) en la ciudad de México”, dijo Eddie Vedder casi al inicio, a lo que los más de 62 mil seguidores, que revivieron la ‘moda’ de los encendedores, respondieron con euforia durante las casi 3 horas de concierto.


Más de 40 minutos tardó la banda en aparecer en el escenario
-coronado por una enorme y brillante luna amarilla-, pero no fue tiempo
suficiente para algunos fanáticos que ingresaban corriendo a la pista del
inmueble cuando ya sonaban “Pendulum”, “Release”, “Elderly Woman Behind The
Counter In a Small Town” y “Why Go”, con las que multitud comenzó a ensayar los
coros con los que más adelante desbordarían de emotividad otros temas/momentos.
Pero fue al ritmo de “Do The Evolution” que el grupo y los miles de seguidores se
sincronizaron perfectamente, para ya no soltarse hasta el final.


Con una trayectoria ininterrumpida de más de un cuarto de
siglo, en la que tampoco han dejado de publicar discos con material inédito, el
más reciente de ellos “Lightning Bolt”, del cual tocaron el tema que le da título,
además de “Mind Your Manners”, “Sirens” y “Sleeping By Myself”, los shows de los
de Seattle en México tienen una atmósfera festiva, donde no sólo la banda
sorprende a sus seguidores –a veces con cambios en el setlist y uno que otro
cover-, sino que sus aguerridos fans han logrado corresponderles, como hace
cuatro años con la “lluvia” de vasos, que se repitió este sábado. Sin embargo, esta vez fueron los encendedores prendidos en coordinación exacta con impresionantes coros en diversas canciones, incluidas “Las Mañanitas”, con lo que lograron impresionar al grupo.


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“La
espera me volvió loco…”

“Hola amigos. Estamos aquí y lo mejor es que ustedes también.
Feliz de verlos de nuevo”, dijo Vedder en español, expresiones leídas de una
hoja de papel, mientras los miles respondieron con un eco -“Olé, olé, olé.
Pearl Jam, Pearl Jam!”- que se volvió júbilo en “Corduroy”, porque la ‘espera’
por ver de nuevo a la banda “fue larga” y, como dice la canción “me volvió loco,
por fin estás aquí”. Pero fue el guitarrista Mike McCready, quien asombró al
público bajándose del escenario mientras tocaban “Evenflow”, lo que elevó el
entusiasmo.


“¡Maestro, Maestro!” -refiriéndose a Vedder- gritó desde las
gradas un hombre, cuya voz se fue diluyendo mientras inició “Daughter”, y la frase
“está bien, está bien” -cantada en español por Eddie- tomó por sorpresa al público, que
respondió con una ola expansiva de luces de encendedores que iluminaron
acompasadamente el Foro Sol, recordando conciertos de antaño, antes de que el
celular lo sustituyera en esos menesteres.


“A nuestros amigos de la banda ‘Eagles Of Death’ les mandamos
nuestro amor. La felicidad es un acto de desafío”, declaró el vocalista de
Pearl Jam antes de interpretar el cover del tema “I Want You So Hard (Boy’s Bad
News)”, original del mencionado grupo, el cual ofrecía un concierto en el
Bataclan, en París, el pasado 13 de noviembre, cuando el inmueble fue tomado
por asalto como parte de los atentados ocurridos ese día en la ‘ciudad de las
luces’. Y prosiguió con “Sirens”, una canción dedicada a un fan de la banda,
que falleció a los 25 años, y cuya familia acudió al concierto en su honor. “Fernando,
esta es para ti”, expresó.


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“Vedder
para presidente”

El entusiasmo del público se desbordó para convertirse en gritos, que hicieron resonar el coro de “Given To Fly” –“He’s flying, Whole, High… Wide,
oh!”- en lo alto, lo que fue correspondido, al final del tema, con el cántico “México,
México” de parte del vocalista de la banda emblema del grunge, quien interpretó en solitario “Throw Your Arms
Arpund Me” –
cover de Hunters & Collectors- y “Sleeping By Myself”.


En la batería de Matt Cameron sobresalía la imagen de la
Torre Eiffel, mientras en la pista alguien portaba un letrero: “Vedder para
presidente”, que las pantallas proyectaron a todo el inmueble poco antes de que
el show llegara al clímax con “Imagine”. “Por favor enciendan sus celulares y
canten con nosotros en memoria de las víctimas” de los atentados de París,
expresó el vocalista en español antes de interpretar la pieza de John Lennon,
que convirtió al foro en un mar rutilante, parsimonioso, unido en una sola voz:
“Imagine all the people living life in peace || You may say I’m a dreamer…”.


Entonces, Eddie presentó una canción de su amigo “Roger (Waters):
“Comfortably Numb”, tema del disco The Wall, de Pink Floyd, y los coros y los
gritos, se llenaron de ímpetu, transformados poco después en aplausos para uno de
sus camarógrafos, para quien fue su último show con la banda, pues decidió
retirarse después de 28 años de trabajo.


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Eddie Vedder bajó del escenario, a donde había aterrizado segundos
antes una bandera mexicana, para interpretar “Faithfull” frente a una de sus
seguidoras en primera fila; y el show siguió con “Black”, uno de los temas más coreados
por la multitud, cuya ovación final dejó impresionado al grupo, integrado
también por Jeff Ament –bajista-; Stone Gossard –guitarra- y el tecladista
Kenneth “Boom” Gaspar, quienes sonrieron tomándose un momento para escuchar,
antes de tocar “Porch” e irse a un breve receso.


La vuelta al escenario fue para dedicar “Last Kiss”, original
de Wayne Cochran, a su camarógrafo, seguida de “Jeremy”. Entonces, Vedder expresó
que su compañero en la batería, Matt, quien llegó a su cumpleaños 53 ese día, “is
a fucking King”, y entonó “Happy Birthday” para felicitarle, lo cual que fue
secundado por todos los asistentes al show. Sin embargo, mientras llegaba el
pastel al escenario, Vedder pidió “Las Mañanitas”, a lo que el público
respondió entonando la canción en un enorme coro coordinado. Y Cameron sonreía por el obsequio.


Después de la breve celebración, llegaron “Better Man” y “Alive”,
donde inició la “lluvia” de decenas de vasos –con y sin líquido- que tendría su
punto más álgido durante “Rocking In The Free World”, en la que Vedder lució, por
unos momentos, un sombrero de charro, mientras las gradas y la pista se cimbraban
al ritmo.


Para cerrar la que fue “la última noche del tour”, que quedó grabada -no sólo en las fotos y videos capturados en los celulares, sino en la memoria de sus fanáticos- como una de las más “impresionantes y mágicas” en la historia de los conciertos de rock en nuestro país, y en la que incluso Eddie Vedder expresó estar “emocionado”, llegó “Yellow
LedBetter”, cuyas notas finales las tocó Mike McCready sentado al filo del escenario,
mientras los miles, con el cántico “olé, olé, olé, Pearl Jam, Pearl Jam”,
despedían a la banda.


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