* La banda celebró con “Pastel” sus tres décadas de vida

 

* El grupo debutó en solitario en el Domo de Cobre

 

El Diablo ofreció la bienvenida a una noche, en la que, en medio de la euforia desatada de los miles de invitados al festejo de 30 años de trayectoria del grupo Fobia, su vocalista, Leonardo de Lozanne, hizo un llamado para que la unidad y el respeto prevalezcan a partir de este lunes, porque “no importa lo que pase… vamos a seguir siendo, todos, mexicanos”; y, entonces, dio paso a la Revolución Sin Manos.

“Este es un fin de semana importante para nuestro país. No importa lo que pase. El lunes… todos vamos a ser parte de una sociedad. Vamos a tener tolerancia, respeto, y estemos unidos, como esta noche estamos unidos por la música, estemos unidos por México el lunes”.

Una veintena de rebanadas melodiosas habían puesto a punto el ambiente, por lo que los 17 mil convidados celebraron el mensaje y se convirtieron en una sola voz para arropar no sólo a Lozanne, sino a Javier ‘Chá!’ Ramírez (bajo), Iñaki Vázquez (teclados), Francisco ‘Paco’ Huidobro (guitarra) y Jay de la Cueva (batería), quienes debutaron, en solitario, en el Palacio de los Deportes la noche del último viernes de junio.

 

Fobia. Fotos Cortesía Ocesa / Lulú Urdapilleta

 

Más que una banda de rock, un estilo de vida

Una hora antes, el vals Danubio Azul, de Johann Strauss, anunció que la fiesta estaba a punto de iniciar; como aperitivo Under Pressure, de Queen, en la que el inmueble quedó en la penumbra. Enseguida, la presencia de El Diablo -referente del rock en español- hizo estallar de júbilo a los presentes, que se unieron a los Dos Corazones; mientras un par de enormes pantallas, colocadas en la parte de atrás del escenario, proyectaban al quinteto, que después prodigó Dios bendiga a los Gusanos, Plástico, Camila, inspirada en la gallina amiga de ‘Gonzo’ de los Muppets, La Iguana y 200 Sábados.

“¡Bienvenidos a todos!”, dijo Leonardo, desatando un alarido del público. “Gracias por estar esta noche con nosotros. Hace 30 años decidimos formar un grupo, un grupo de amigos que querían cambiar las cosas, que tenían cosas que decir, que no encontraban una voz en los medios de comunicación o en otras formas de arte que había en ese momento en nuestro México”, recordó de Lozanne remontándose así los orígenes del grupo allá por 1987, cuando participó en un concurso organizado por RCA Ariola, en el que quedó en segundo lugar, pero su trabajo e ímpetu le consiguió un contrato con la disquera. El fruto de ese esfuerzo vio la luz en 1990 cuando lanzaron su primer disco homónimo.

 

Fobia. Foto Cortesía Ocesa / Lulú Urdapilleta

 

“Para sorpresa de nosotros, Fobia se ha convertido en algo mucho más que una banda de rock. Para nosotros ha sido un estilo de vida, nos ha ayudado a conectar con quienes somos nosotros mismos y los demás; ha sido un canal de comunicación con muchísima gente y siempre hemos sentido que las personas que siguen a Fobia no son fans, sino cómplices, son amigos”, agregó el vocalista en medio de una ovación.

“Y como pueden ver esta noche, los amigos han crecido mucho, se han multiplicado. Cada vez somos más. Así que esta fiesta es para todos ustedes”. Un guateque que inició el pasado 20 de abril en el festival Tecate Pa’l Norte.

Tras el agradecimiento, prosiguió la repartición de bocados melodiosos: Corazón en Caracol, Sin Querer, Mundo Feliz, Pudriendo, Puedo Rascarme Solo, y Miel del Escorpión, que enloqueció a la multitud y que puso a prueba sus cuerdas vocales. Al igual que Fiebre y El Cumpleaños, en la que participó Marteen, “productor de los tres primeros discos” del grupo, explicó Leonardo. Entonces, llegó El Microbito, uno de los primeros sencillos de la banda, que se robó las palmas desde el principio y puso a bailar a todos los presentes en el Domo de Cobre.

 

Fobia. Foto Cortesía Ocesa / Lulú Urdapilleta

 

Poco a poco llegaron Rosa Venus, No Eres Yo, Crucifijo, Maniaco, y entonces “piensas que se te escapa el tiempo. Y entras en descontrol”, seguido del llamado a la unidad y la Revolución Sin Manos, que fue acompañada con las manos arriba y el coro multitudinario de sus cómplices. Al final, mientras las serpentinas se deslizaban desde la parte alta del escenario, una ovación acompañó al quinteto durante su salida, por primera vez en la noche, del escenario. Un broche perfecto para dar por concluida la primera parte del festejo, el cual fue grabado.

A los pocos minutos, la banda volvió para interpretar Regrésame a Júpiter, Sacúdeme, Hipnotízame -pieza en la que el Domo de Cobre se transformó, los haces de luz prevenientes de los celulares le dieron otra apariencia a la velada- y Vivo. Otra salida en falso, y entonces, se repartieron las tres últimas rebanadas de “Pastel”, con un sabor un tanto ácido, con Brincas, una pizca de Veneno Vil y, para concluir, Hoy Tengo Miedo.

Sin embargo, solo es una pausa en el guateque, al menos en la Ciudad de México, pues Fobia volverá a festejar en grande y repartirá más pastel el próximo 21 de septiembre, también en el mismo inmueble que los vio rockear este viernes, de la misma forma que hace tres décadas.

 

Fobia. Foto Cortesía Ocesa / Lulú Urdapilleta

 

 

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